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sábado, 30 de abril de 2011

Ten una aventura

No entro en juicios.
Simplemente me quedé a cuadros el jueves cuando vi esto en el mupi de una parada de autobús, y no pude evitar sacarle una foto e investigar el asunto en la red para compartir mi asombro ante la campaña de publicidad y el contenido de la misma :)
Tengo mi opinión personal, pero ahora me da mucho palo exponerla. Igual, si alguno quiere abrir el debate, me animo y todo, jeje...

lunes, 11 de abril de 2011

Little Fly


No voy a explicar su música (si tal cosa es posible), ni a analizar el concierto académicamente... para eso hay que escuchar, sentir... y dicho análisis musical se lo dejo a los que están capacitados para ello. Lo que sí puedo hacer es tratar de explicar lo que me hizo sentir porque para eso es mi blog:
Anoche en el Auditori, Esperanza Spalding nos dejó viajar con ella y sus emociones en su alfombra mágica. Una alfombra real el centro del escenario sobre la que, descalza, trepaba y descendía por el mástil de su contrabajo como un ratón, y juntaba los hombros cada vez que salían vertiginosas escalas agudas de su graganta. Los culebreos melódicos de su música, etiquetada de jazz y matizada con diferentes referencias y estilos étnicos, las letras de las canciones, y el orden en el que estas estaban dispuestas, me hicieron sentir eso, invitado a pasear por sus pensamientos tras un desamor, en la intimidad de su habitación, sentada en un sillón junto a una lámpara de luz tenue y una copa de vino... y seis compañeros de gusto exquisito que vestían la habitación con las voces de sus instrumentos.
También descubrí a Kalil Wilson & Ignasi Terraza Trío, a los cuales me he propuesto investigar más a fondo porque por momentos también me erizaron la piel al escucharlos como teloneros.
Vaya, un festín musical.

martes, 29 de marzo de 2011

miércoles, 23 de febrero de 2011

Janelle

Un desparrame de energía y talento sobre el escenario, arruinado por un sonido horroroso.
Lo siento, Janelle, pero anoche jodió tu magnífica voz y aplastó tu brevísimo show el mozo de la mesa de mezclas con un subidón de graves y unas lineas de playback instrumental ruinosas.

miércoles, 26 de enero de 2011

Janelle Monae

Image Courtesy of Paul Sonola
Hasta hace una semana ni la conocía. Ahora, tras escuchar su música, va a ser mi primera visita al cartel del Festival del mil.leni. El día 23 de febrero os cuento. Aquí un botón.

viernes, 17 de diciembre de 2010

The Bathroom Girl

Hace unos días descubrí, o más bien me presentaron, a uno de esos fenómenos que cuelgan sus vídeos en YouTube. Pero esta joven sobrepasa el apelativo freak de los muchos que pueblan dicha página ya que hay que reconocer que, a pesar de grabarse haciendo covers en el lavabo (algo de lo más normal), la chica tiene talento. Os invito a que curioseéis un rato los videos de TheBathroomGirl.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Play the game

For all the women and men that are in one of those fuckin' days... :)
actually, I was gonna say "bloddy days" but, you know... may be too disagreeable obvious.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Despertador

He encontrado la fórmula mágica para despertar temprano a la fiera de diez años sin necesidad de usar un cubo de agua fría o pelearme con él. Esta es la música que pongo a todo trapo a la siete de la mañana para que Iker se despierte con relativo buen humor y energía. Igual a vosotros también os sirve de algo.



Day-o






jueves, 25 de noviembre de 2010

The Muse



Es terrible la fuerza de la inspiración. Terrible porque sin ella, esta canción no existiría. Terrible, porque cuando más se necesita, más extraviada se encuentra, de excursión quién sabe donde. Y crear sin inspiración es como calcar sobre cartón. Como silbar flamenco. Como escribir sin adjetivos. It’s a little bit funny, Huh?

lunes, 8 de noviembre de 2010

El símil

Mejor, los símiles... o las metáforas... o las alegorías... un poco de todos y de ninguno para decir algo tan claro como en esta canción.

sábado, 30 de octubre de 2010

Leader of the pack


Haciendo una de esas rondas por Spotify en las que voy yendo de disco en disco, de artista en artista, he oído esta canción que no conocía, pero al escucharla mientras dibujaba se ha activado el (lamentable) hipocampo de mi cerebro lanzándome una señal de alerta: ¡¡Eh, chico, conoces esta canción!!  ...¿De qué?
Hacía muchos años que no la escuchaba, pero cuando lo hice en aquel entonces fue muy repetidamente. Y hoy soy incapaz de localizar los recuerdos en el tiempo y el espacio. ¿Una película, tal vez? ...no. Lo recordaría. Por época tampoco; no corresponde al tiempo de mi infancia pues es quince años más vieja que yo... no sé...
Muy frustrante.
Otra curiosidad es que desde pequeño y antes de haber aprendido inglés, he ido escuchando canciones que se han grabado en mi memoria, y cuando hoy las canto, no las canto correctamente en inglés, sino que las canto tal y como las aprendí en su época. Eso hace que realmente aún no sepa lo que dicen algunas de mis canciones favoritas pese a saber inglés y ser mis favoritas. O que mis amigos se burlen de mí porque parece que simule saber la letra. No lo parece, me la sé, pero de la manera que mis limitaciones de entonces me enseñaron a aprenderla. Sin significado. Sólo música. A algunos se les hace incomprensible. Como muchas otras cosas.

Reflexiones absurdas.
Pero reflexiones al fin y al cabo.

domingo, 3 de octubre de 2010

Obligat



He preparat un esmorzar colossal. Suc de taronja acabat d'exprimir, perfectament colat. La meva tassa negra, souvenir d'Arizona, amb llet ben freda i Nesquik, i tres llesques de pa de pagés. Una amb mantega i melmelada de préssec, una altra amb pernil cuit i una altra amb “omelette” d'espàrrecs, aquestes dues últimes untades amb tomàquet, oli d'oliva i sal. I galetes. Moltes galetes d'aquestes que creen argamassa si les menges soles i deixen estucada la tassa si les dissols en llet. Digestive, es diuen.
Bon appétit!

jueves, 30 de septiembre de 2010

Extraño


He entrado en casa, y no sé por qué razón hoy me parecía extrañamente grande. O puede que yo me notase más pequeño. Esta mañana olvidé abrir las ventanas y subir las persianas al irme. Probablemente habría olvidado mis pantalones si no hubiese tropezado con ellos en el pasillo al salir de la ducha. Aún arrastraba un sueño espeso mientras bajaba las escaleras.
Con todo atrancado y a oscuras, el silencio que me ha dado la bienvenida era hostil. Como si la casa me advirtiese de que estaba muy bien sin mi presencia, que mi llegada sólo servía para perturbar su calma y que sería mejor que me largase o algo malo iba a sucederme.
He decidido quedarme, no encender ninguna luz y hacerme ciego y mudo.
No quería fastidiar, pero me he sentido terriblemente solo. Sentía que necesitaba a alguien a quien saludar a mi llegada. Darle un beso cálido y un abrazo, interrumpiendo lo que fuera que estuviese haciendo al menos durante cinco minutos. Porque me he sentido muy pequeño y necesitaba que me abrazasen. Sentía que si abrazaba a alguien recuperaría mi tamaño natural, como si ese abrazo fuese una metáfora del pastel con la nota “cómeme” de Alicia. Me he preparado una taza de leche fría con Nesquik, pero seguía sintiéndome igual. La recurrente pócima no había funcionado.
El silencio y la penumbra seguían recordándome lo pequeño que era. Aún así no he subido las persianas. He pegado la nariz al cristal de la ventana de la cocina y cerrando un ojo he intentado mirar por uno de los agujeros de la persiana para ver si el mar seguía estando ahí.
Sí. Todo permanecía en su sitio; el mar, las palmeras, los coches, los viejecitos, los perros paseando a sus dueños, todo estaba donde lo había dejado antes de entrar en casa. Podía estar tranquilo. Pero no lo estaba.
Me he regodeado en mi melancolía. Me he deleitado con el escozor ácido de mi parpadeo. Ha sido un día “corriente” pero no sé muy bien por qué, al entrar en casa y caminar en ella a oscuras y sin hacer nada, tenía ganas de llorar. No estaba triste. Sólo tenía ganas de llorar. Y he optado por la ducha. He cerrado la puerta para no molestar al resto de la casa y la repentina conspiración de sus paredes, y bajo el agua caliente he dejado que las lágrimas se perdiesen por el desagüe mezcladas con Moussel. No me he secado. He salido del baño chorreando entre una nube de vapor y he ido a abrir todas las ventanas y persianas dejando un divertido y peligroso dibujo de agua en el suelo. Tom Jones a todo volumen acompañando mi baile absurdo me ha recordado que pronto llega mi turno de organizar una cena con los amigos en casa y, obviamente, lo ridículo que resulta cualquier tío no habitual en la portada de “Men’s Health” bailando desnudo en medio del salón. Me río. El techo de mi piso está de nuevo a la distancia correcta.

Tom Jones & Stereophonics - Mama told me not to come.mp3


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