Nuevo parecido razonable que me asalta al ver Battle: LA
Ramón Rodriguez y Xavi Hernandez, ambos con apellidos muy castizos pero separados por el Atlántico.
Ayer, medio planeta aficionado al fútbol (entre los que me cuento) se preparaba para abstraerse de sus problemas cotidianos y dejarse entretener por ese circo de élite. Pero al término del partido se había llevado un regalo de propina. Una lección. Una moraleja al final de la historia donde se demostró con hechos (cinco, para ser exactos) que la humildad, la reserva y el respeto son preferibles a la arrogancia, la altanería y la intransigencia a la hora de ser como somos. Por desgracia, aún son muchos los que deben darse por aludidos, en todos los aspectos de la vida.